Mielopatía Degenerativa Canina

   RESUMEN

    La mielopatía degenerativa canina es una enfermedad neurológica progresiva autoinmune que afecta principalmente a caninos adultos de talla grande sin predilección de sexo. Si bien se desconoce la patogenia, se sospecha de un desorden inmunomediado. Los signos clínicos característicos son debilidad y paraparesia lenta y progresiva que ocasiona ataxia, déficit propioceptivo, mioatrofia de miembros posteriores y región pélvica, y culmina con parálisis y muerte del animal. El diagnóstico se basa en la anamnesis, signos clínicos, prueba de linfoproliferación y respuesta a la corticoterapia. El tratamiento es sintomático. En el presente trabajo se describen los signos clínicos, la etiopatogenia, los métodos diagnósticos y tratamiento, además de reportar los casos clínicos diagnosticados en el Hospital Escuela de la FCV-UBA, Argentina entre los años 2009 y 2010.

    Palabras claves: mielopatía degenerativa, ataxia, paresia, enfermedad autoinmune.

    INTRODUCCIÓN

    La mielopatía degenerativa canina (MDC) también denominada parálisis posterior o radiculomielopatía, es una enfermedad neurológica progresiva autoinmune que afecta principalmente a caninos adultos de talla grande sin predilección de sexo (1, 2). Se presenta principalmente en la raza Ovejero Alemán, y en menor frecuencia en el Pastor Belga, Viejo Pastor Inglés, Rotweiler, Collie, Gran Danés, Siberian Husky, entre otras (2, 3). La alta incidencia de MDC en el Ovejero Alemán es sugestiva de predisposición genética. Por ser una enfermedad degenerativa los animales de mayor riesgo se hallan en un rango etáreo de 6 a 11 años de edad, aunque se han descripto cuadros de MDC en caninos de 6 y 7 meses (3, 4, 5, 6, 7). Esta enfermedad fue descripta por primera vez en 1973 en caninos de talla grande en los Estados Unidos y Europa, como también en felinos, bovinos, equinos y en la especie humana ((1, 2, 4, 8).

    Las manifestaciones neurológicas se presentan inicialmente en miembros pélvicos, hay hiperreflexia, déficit propioceptivo, ataxiaparaplejía, sensibilidad profunda conservada, ausencia de dolor. El reflejo extensor cruzado y signo de Babinsky son positivos (2, 9). La respuesta a la corticoterapia es negativa. El estudio histopatológico de la médula espinal revela severas lesiones degenerativas de la sustancia blanca del segmento toráxico, especialmente de los funículos dorsales y verticales (2, 4, 9, 10). El diagnóstico se basa en la anamnesis, signos neurológicos, respuesta a corticoterapia y en la disminución de los valores de proliferación en linfocitos periféricos frente a estímulos inespecíficos, como por ejemplo a la concanavalina A (linfoproliferacón). La MDC puede coexistir con otras afecciones espinales, por lo cual es imperioso el diagnóstico diferencial mediante estudios radiográficos, mielografía, electromiografía y resonancia magnética (11, 13).

    El objetivo de esta comunicación es describir la etiopatogenia, los signos clínicos, la metodología diagnóstica, diagnóstico diferencial y el tratamiento de la MDC; además reportar los casos clínicos diagnosticados en el Hospital Escuela e la FCV-UBA, Argentina durante los años 2009 a 2010.

    ETIOPATOGENIA

    Si bien hasta el presente se desconoce la real etiología de la enfermedad, se sospecha de una disfunción inmunológica del tipo autoinmune, frente al sistema neurológico que produce un daño progresivo del mismo (12). Esta hipótesis se sustenta por detectarse una disfunción en los linfocitos T en la mayoría de los animales afectados. La MDC tiene cierta similitud con la Esclerosis Múltiple en medicina humana. A causa de cierto factor desencadenante, los complejos inmunes comienzan a circular y provocan un daño en las células endoteliales de los vasos sanguíneos del sistema nervioso central (SNC), que produce una inflamación local, principalmente por activación del sistema del complemento. Esto provoca un depósito de fibrina en los espacios perivasculares. La fibrina se degrada y los productos de degradación estimulan a las células inflamatorias a migrar hacia la lesión. Dichas células liberan prostaglandinas y citoquinas que activan las enzimas tisulares y también la formación de radicales libres, provocando ma yor daño tisular (14, 15, 16, 17, 18). La respuesta inmune celular en los pacientes de MDC depende del estadio clínico y la severidad de la enfermedad. Los animales con MDC presentan una depresión de la blastogénesis linfocitaria in vitro frente al estímulo de mitógenos inespecíficos como la concanavalina A, posiblemente originada por la presencia de una población de células supresoras circulantes. Quizás la MDC podría ser una enfermedad secundaria provocada por la activación de una población de linfocitos autoinmunes con acción autoinmune hacia el propio tejido nervioso. Ciertos autores han demostrado en algunos caninos con MDC, la presencia de células específicas que reconocen como antígeno a la proteína básica de la mielina canina, como también se han descubierto inmunoglobulinas unidas dentro de las lesiones medulares en caninos con MDC. Los pacientes también muestran un incremento de los complejos inmunes séricos circulantes. Los antígenos en estos complejos han sido examinados y aparentan ser marcadores específicos para la MDC, no habiéndose encontrado en pacientes sin MDC. La electroforesis de complejos inmunes demuestra que las proteínas presentes son de tipo inflamatorio, las mismas que aumentan en las enfermedades inflamatorias neurológicas caninas (21)

    SIGNOS CLÍNICOS-DIAGNÓSTICO-TRATAMIENTO

    En los inicios de la enfermedad se observa alteración de la propiocepción, dato indicativo de daño medular, hiperreflexia espinal, presencia del reflejo extensor cruzado y del reflejo de Babinsky. La sensibilidad superficial y profunda están normales y hay ausencia de hiperalgesia.

    Conforme progresa la enfermedad, el animal presenta paraparesia y paraplejía, ataxia, arrastre de los dedos, mioatrofia axial en tren posterior y en la región pélvica, incontinencia urinaria y/o fecal. Cuando la degeneración neurológica involucra al plexo lumbosacro, se observa hiporreflexia. La respuesta a la corticoterapia es negativa. El curso puede ser recurrente o progresivo constante.

    En el examen ortopédico no se observan alteraciones de movimiento, ni anquilosis, ni dolor a la palpación presión de la columna lumbosacra, diagnóstico diferencial con la displasia de cadera, la cual es una alteración frecuente en los caninos adultos y que suele enmascarar a la MDC. Por ello, al presentarse en un mismo animal ambas alteraciones o sospechar la cohexistencia de MDC, es recomendable no implementar el tratamiento quirúrgico de displasia (exéresis de cabeza y cuello femoral, reemplazo total de cadera) hasta que la MDC esté totalmente descartada (15).

    Los análisis clínicos son normales a excepción del incremento en las proteínas del líquido cefalorraquídeo (LCR), obtenido por centésis a nivel de la columna lumbosacra. La electroforesis bidimensional de dichas proteínas representa cambios relacionados a la inflamación no específica de MD. La electroforesis bidimensional de las proteínas del LCR aparenta ser un cambio patognomónico de la enfermedad.

    Además, el análisis de LCR revela niveles elevados de Interleucina 6 (IL6), de la molécula de adhesión intercelular (ICAM) y del factor de necrosis tisular alfa (TNFγ). Estos datos afirmarían la hipótesis de la etiología inmunológica de la MDC. Es importante la evaluación de un perfil tiroideo (T4libre, TSH) a fin de realizar un diagnóstico diferencial con la polineuropatia hipotiroidea (11, 12, 13, 14).

    Otros exámenes complementarios, tales como las radiografías (RX) resonancia magnética (RM) y mielografía de columna de columna toracolumbar y lumbosacra, son útiles a fin de realizar un diagnóstico diferencial entre alteraciones de signología clínica similar, como por ejemplo espondilosis anquilosante o deformante, protrusión de discos intervertebrales, embolia fibrocartilaginosa medular, neoplasias, fracturas vertebrales, osificación dural (paquimeningitis osificante), abscesos epidurales, luxaciones, etc.

    La electromiografía (EMG) no revela disfunción de la neurona motora inferior, lo cual indica que la alteración afecta las vías de la sustancia blanca medular. La prueba de conducción nerviosa no presenta alteraciones.

    La linfoproliferación in vitro evalúa la respuesta de linfocitos periféricos frente al estímulo de mitógenos inespecíficos (19). La multiplicación de las células puede ser detectada por incorporación de precursores de ADN como la timidina marcada con isótopos radiactivos permite obtener valores normales para la especie expresados como índices de estimulación.

    El diagnóstico definitivo se obtiene por los hallazgos anatomohistopatológicos medulares a partir de la necropsia. Macroscópicamente se observa una degeneración de la sustancia blanca, especialmente de los funículos dorsales y ventrales. Microscópicamente se observa lesiones de desmielinización medular, especialmente en la región toracolumbar, con abundante vacuolización en los haces de médula torácica. Ocasionalmente, pueden hallarse lesiones similares dispersas en la sustancia blanca cerebral de algunos caninos. En las áreas severamente afectadas se presenta, también, una disminución cuantitativa de axones, incremento en el número de astrocitos y en la densidad de las estructuras vasculares pequeñas. Muchos pacientes muestran evidencias de infiltrados plasmocitarios renales y en el tracto gastrointestinal, otro dato sugerente del origen autoinmune en la MDC (17, 20).

    El objetivo del tratamiento es conservador, a fin de mantener la calidad de vida del paciente. El tratamiento tiene cuatro aspectos básicos: I) ejercicio, II) medidas de sostén, III) medicación y IV) minimización del estrés.

    I) El ejercicio tiene como objetivo maximizar el tono muscular y lograr una buena circulación mediante ejercicios de intensidad creciente en días alternados hasta lograr 30 minutos de ejercicio aeróbico 2 veces por semana. El paciente debe descansar en los días alternos sin ejercicios, para permitir el normal tono muscular de los músculos y tendones que han sido "forzados" y aumentar la fuerza muscular. El descanso no implica confinación del paciente. El ejercicio por sí solo ayudará a disminuir el avance de la MDC. También se emplea la terapia física de electroestimulación muscular durante 15 minutos, 10 contracciones por minuto.

    II) Como medidas de sostén es recomendable el aporte de vitaminas E, C y B a fin de disminuir el avance de los signos de la MDC.

    III) La administración oral de ácido aminocaproico ayuda a prevenir el avance de la enfermedad. Este producto se mezcla con caldo de pollo para obtener una solución palatable. Ocasionalmente puede causar irritación gastrointestinal, especialmente en pacientes con problemas gastrointestinales preexistentes. La única interacción conocida hasta el momento, es con los estrógenos, pero sólo a dosis altas.

    Otra medicación posible de adicionar al tratamiento es la NAcetilcisteína a dosis de 70 mg/Kg. dividido en 3 dosis diarias durante 2 semanas, y luego en días alternos manteniendo las 3 dosis diarias. La N- Acetilcisteína se administra en una concentración de 5% en caldo de pollo u otro sustituto para que sea palatable y disminuir las posibles molestias gástricas. Aparentemente esta droga es efectiva aún en casos en los que el ácido aminocaproico por sí solo no da resultados. La dosis recomendada no aparenta tener efectos colaterales aunque a dosis más alta puede producir vómitos y aumentar el tiempo de coagulación (15, 16, 22).

    IV) La MDC progresa a diferentes ritmos en cada paciente y el estrés desempeña un papel importante en su avance. Por ello es importante minimizar las situaciones estresantes en la medida de lo posible. En ciertos pacientes se puede implementar el uso de carros ortopédicos (15, 21).

    Las posibilidades de éxito aumentan si el tratamiento es comenzado tempranamente en el curso de la enfermedad. La respuesta a las drogas debería hacerse evidente dentro de los primeros 7-10 días.

    CASOS CLÍNICOS

    Entre los años 2009 a 2010 se presentaron a consulta en el Hospital de la FCV-UBA, 16 caninos de diferentes razas de talla grande. Los datos de los pacientes se esquematizan en la ¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. junto a los signología individual y la común a todos ellos.

    Tabla 1: Cuadro de 16 pacientes caninos con mielopatía degenerativa canina: raza, edad, edad (en años), sexo, y signología común e individual.

RAZA

n

SEXO

EDAD (años)

Signología Común

Signología individual

Pastor Alemán

7

hembra

6-10

-déficit propioceptivo

-sensibilidad profunda conservada

-ausencia de dolor

-respuesta negativa a corticoterapia

ataxia de miembros posteriores

Pastor Alemán

2 macho 7 y11 paraplejia

Pastor Belga

2 macho 7 y 11 paraplejia

Boxers

5 macho 6 y 12 ataxia moderada

TOTAL

16  

    Todos los pacientes presentaban déficit propioceptivo, sensibilidad profunda conservada, ausencia de dolor y respuesta negativa a corticoterapia. En la Figura 1 se observa un Boxer macho blanco de 6 años con paraparesia y moderada ataxia. En la Los estudios de Rx simples, RM y EMG de columna toracolumbar y lumbosacra no revelaron anormalidades significativas, diagnóstico diferencial con discopatías.

Figura 1.


Boxer macho de 6 años de edad con paraparesia y ataxia moderada.

        La linfoproliferación estuvo disminuida en el 66% de los pacientes analizados (6/9). En todos los pacientes se realizó tratamiento médico con ácido aminocaproico 500mg dos veces por día, vitamina E 2000IU/día vía oral durante dos meses, sin observar mejoría. Por lo tanto se implementó en todos los pacientes fisioterapia y en algunos pacientes el uso de carros ortopédicos.

    CONCLUSIONES

    Mientras que la etiología de la alteración en el sistema inmune no es bien conocida, es manifiesto que la MDC es una enfermedad autoinmune del sistema nervioso con daño progresivo del mismo, de gran analogía con la Esclerosis Múltiple del hombre. La similitud clínica entre MDC y discopatías imponen optimizar la evaluación del paciente, antes de determinar un tratamiento. El diagnóstico de MDC se basa en las características neurológicas de curso progresivo, la raza, edad y los datos obtenidos por el examen físico y neurológico del paciente, la respuesta a corticoterapia y resultados de la linfoproliferación. La confirmación del diagnóstico sólo es posible mediante estudio anatomohistopatológico de médula espinal. El tratamiento es sólo sintomático, con el fin de brindar una buena y/o aceptable calidad de vida al paciente.

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    Veterinaria 21 de noviembre 2008.Buenos Aires-Argentina.

    Mielopatía Degenerativa canina:
    signos clínicos, diagnóstico y terapéutica
    Suraniti1*, AP; Gilardoni2, LR Mira1, G; Fidanza1, M; Guerrero J1;Marina, ML¹; Mundo3, S. Mercado, M1 1: Hospital Escuela, 2: Área de Semiología-Medicina I, 3: Área de Inmunología. Facultad de Ciencias Veterinarias-Universidad de Buenos Aires, Chorroarín 280 - C1427CWO, Buenos Aires.
    Argentina.

Recibido: 14.05.2011 / Ref. prov. MAY1112_REDVET / Aceptado 06.06.2011 / Publicado: 01.08.2011
Este artículo está disponible en http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n080811.html concretamente en
http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n080811/081105.pdf

   
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